Significa que si el vehículo sufriera un siniestro total (el coche queda inservible o ha sido robado y no aparece), el asegurador indemnizará por el valor que cuesta un coche nuevo, con las mismas características e incluidos impuesto de circulación e IVA. Se repone al 100%. En la actualidad la casi totalidad de las compañías ofrecen esta ventaja para el primer año del vehículo y sólo algunas extienden ese plazo a 2 ó 3 años.